| Javier's profileEl Ático del AlmaPhotosBlogLists | Help |
|
|
Pensamiento del díaCuando se es amado, no se duda nada. Cuando se ama se duda de todo. (Colette). Demasiadas personasDesperté hace escasamente un par de horas, con la lengua como la cortina de un cuarto de baño, los ojos como dos puñaladas en un tomate, y la cabeza como un bolsillo con manchas de humedad por las goteras. La dificultad que me supone en este momento la reconstrucción de un intervalo temporal dado es proporcional a la confianza que se puede llegar a tener con un trozo de vidrio al que besar. Ayer la noche fue demasiado larga, demasiado estrecha, y sobre todo, con el techo demasiado bajo, no cabía escapatoria, “sigue el camino de baldosas amarillas”, en mi caso, siendo daltónico, puede que sean hasta verdes. Lo encontré todo demasiado encorsetado dentro de conversaciones preestablecidas, preacordadas, preocupantes; ser simpático sin ser cargante para ellas, ser elocuente sin ser un listillo, ser sutilmente descarado, ser original una vez por cada rango de 10 minutos, ser interesante guión tímido; ser demasiadas cosas, ser demasiadas personas, cuando me suele costar ser solo una, cuando no se ni quién soy yo. ... Imaginé [Syberia]Anocheció y me alejé Tuve tiempo para suplicar Dame fuerzas por última vez Necesito volver a creer Imaginé desear Imaginé que inventé Imagina que es verdad lo que soñé Puedo marchar sin tropezar Puedo vivir sin respirar No quiero ver más allá Ahora sé que no hay nada más Imaginé desear Imaginé que inventé Imagina que es verdad lo que soñé Apareces... En la adversidad Enloqueces mi normalidad Imaginé desear Imaginé que inventé Imagina que es verdad lo que soñé Imaginé conocer Lo que ahora debo reconocer Imagine que encontré Lo más preciado que puedo tener
NosotrosA las 8 de la mañana, y en el corto trayecto de mi casa a clase, se ven las cosas con total claridad. Surgen del más recóndito lugar del cerebro los más retorcidos e impactantes pensamientos e ideas. Veo pasar a mi alrededor gente totalmente absorbida, escuchando música a todo volumen, sin preocuparse por otra que no sea el poner un pie delante del otro, camino de sus trabajos y sus clases. Nadie parece percatarse de la presencia de los demás, parece raro al que mira a su alrededor y a los seres que le rodean. Nos molesta sentirnos observados aunque sea un mínimo momento. Nos sentimos seguros tras una brillante pantalla que nos ofrece protección, nos permite fantasear respecto a lo que hay al otro lado; aunque nos mientan, son dulces mentiras. Somos una sociedad informatizada, en la que cualquiera puede obtener cualquier tipo de dato. Todos podemos ser independientes. Entonces me doy cuenta de que el heavy metal retumba en mis oídos, miro al suelo abstraído, solo preocupado con lo tropezar con las baldosas rajadas. No me preocupa si encuentro a alguien especial entre toda esa maraña de personas con las que tropiezo. Me he convertido en uno de ellos. [Dos lágrimas, perfumadas de ginebra, le resbalaron por las mejillas. Pero ya todo estaba arreglado, todo alcanzaba la perfección, la lucha había terminado. Se había vencido a sí mismo definitivamente. Amaba al Gran Hermano.] RESAKAViernes 9 de Febrero, cena de clase de Administración de Sistemas Informáticos de Seresco. Si tuviera que definir la cena con una sola palabra sería…¡¡BRUTAL!! Intentaré resumir los hechos por orden cronológico hasta el momento en el que no los recuerdo. 21 horas. Quedamos en la esquina cercana a Seresco para subir todos juntos. Estamos 6, Hugo, Dayvo, Enekus, Pelayo, Guillermo y yo. La subida se hace corta, de risas y descubriendo las movidas de los repetidores (Ekix y los incidentes con Tontuman). Llegada, primera cerveza a cuenta de la casa y recibiendo miradas ansiosas del borrachín. El gordo de la esquina en proceso de infarto y con la nariz a punto de explotar, el borracho discutiendo con el camarero por un poco más de vino y llegada de los más tardíos. El primer piti y entramos a cenar. A última hora se nos unen Antonio y su novia, muy maja por cierto. En la cena me seguí pasando indecentemente con el alcohol; más birra, sangría y albariño a dolor. La cena se divide en tres momentos clave: discusiones con Antonio sobre si en PowerMetal apesta o no (mi opinión es que mola); videojuegos, ¿que informáticos seríamos si no fuéramos frikis? y demás anécdotas de mi compadre Dayvo en el antro de perversión (Colegio Dominicas). Dan las 2 de la madrugada y todavía seguimos allí. Se despiden las primeras bajas; Keny, Antonio y su novia nos abandonan. Lo que hicieran no es asunto nuestro… Ponemos rumbo a la Mon porque tal como dijo Iñigo, “ir ahora a Kalimoxo va a ser un poco cerdo”. Primera parada, El escondite, diferentes chupitos para brindar y pedir que ninguno repita xD Los nombres e ingredientes de las bebidas es algo que he olvidado (Tranquilo Barbitas, el finde los pasamos y nos pedimos unos cuantos) pero debían ser fuertes porque hicieron sentarse a Dayvo. Segunda parada, TKC, a por golpes de tequila. Magistralmente preparados por Lucho que hicieron que arrancasen los primeros amagos de baile típicamente tíos, saltar, cantar y lanzar el puño al aire. Primario, vamos. Este momento es crucial porque es cuando nos empezamos a separar. Iñigo se queda un rato en el TKC mientras el resto tiramos hasta El Corral de la Pacheca (Clave: baile de Los Nikis con el brazo en plan Nazi) y Lucho desparece, sospechamos que a 3BK xD 20 minutos después aparece Iñigo con una bolinga brutal. Todos coincidimos en que esta afectado. La última parada es El Café Viena, en donde aprovecho para vaciar la petaca y gastarme 1,80€ en una copa! xD Estos locos deciden jugar unos dardos pero yo no estaba en condiciones ni de ver la diana. Iñigo dice que viene ahora y se marcha. 30 minutos no tenemos noticia de el. Pelayo y yo salimos a buscarlo y ni rastro. Algunos deciden retirar ya y nos abandonan. Quedamos 4 e Iñigo sin aparecer. Le llamamos y nos dice que esta donde el Alfonso, el sabrá por que. Damos un rodeo y pasamos por allí y ni pista. Decidimos separarnos y volver a casa. Aviso a mis padres de que he llegado, me responden entre ronquido y gruñido y me tiro en la cama sin preocuparme en desvestirme. La cabeza (y la cama entera, la verdad) me da vueltas. Me acerco hasta el váter y vómito varias veces. Mas calmado vuelvo a la cama y me despierto horas mas tarde, vuelvo a vomitar (esta vez solo dos veces) y ya me encuentro mejor. Sólo me duele el estómago y el cerebro me da botes pero me da igual.
Tengo una resaca cojonuda.
Recuperando la sonrisaDesde Octubre no me he decidido a escribir nada en el Space de Microsoft. "Seguro que te la has estado pelando", dirán muchos. Y teneís razón, pero no es la única razón. Hay diversos factores, he estado muy ocupado en mis estudios (ja!), borracho (más pausible) y en la creación de un fotolog. Primero, uno común con unos compañeros dedicado al cine y otras artes dedicadas a entretenernos y después otro personal, dedicado a mis propias fotografías.
Sin embargo, también hecho de menos compartir con la gente los pocos momentos que tengo de lucidez en los que me dedico a escribir alguna que otra historia. Así que, aquí estoy. Espero poder colgar en los próximos días la primera parte de una historia en la que he estado trabajando.
Bueno, saludos a todos!
Última Oportunidad, Capítulo I
Todavía recordaba el atardecer en el que se había despedido de Jaime en aquella misma estación perdida entre neblinas y vapores. Desgraciadamente, en aquellos primeros días de verano de 1996 caminaba por las calles de una ciudad atrapada bajo cielos de ceniza y el intemporal paso del tiempo. -Debo irme, Aitor –le había dicho Jaime mientras esperaban la salida del ruidoso tren. En el momento de su ida, Aitor cumplía su decimoctavo cumpleaños. Un cumpleaños truncado por el dolor y la desesperación. -Lo comprendo, pero no deberías. –le había intentado convencer en vano. -Sé que me consideráis el causante de todo esto. Y no os culpo. Es la verdad. Se miraron a los ojos. Aitor supo al instante que no debía insistir más. La decisión estaba tomada. -No tuviste la culpa de nada. Y nadie te considera culpable. -Nunca se te ha dado bien mentir. –rió amargamente Jaime. No paraba de rascarse las manos y los vendajes. Por un resquicio de su raída camiseta se podía percibir un fragmento de la marca que solo hacía unos días había horrorizado a Aitor– Me has ayudado mucho. Gracias por todo. Se abrazaron durante un instante y, tras separarse, Jaime se alejó en dirección a la portilla. Una vez arriba pudo verle al lado de la ventanilla. Impulsado por el instinto golpeó el cristal para llamar su atención. -¡Jaime!, ¿volverás? –el tren se puso en marcha y continuó caminando a su lado. Jaime se incorporó de su asiento y le miró fijamente. Finalmente, sacó la cabeza por la ventanilla. -Te lo prometo. Volveré. La locomotora fue tomando velocidad y desapareció entre la espesa bruma de combustibles en incandescencia y agua hirviendo. Una promesa en papel quemado ya que, en el fondo de sus corazones, sabían nunca volverían a verse. Sin embargo, una creencia, aunque fuese falsa, siempre era reconfortante.
Ahora, diez años después, se encontraba donde todo había comenzado. Azotado por los vientos de la nostalgia y el recuerdo. Todo cuanto le rodeaba había cambiado, la ciudad había sido modernizada y la estación donde se encontraba había sufrido numerosas remodelaciones a lo largo de los años, y más si cabe después de los atentados. Sin embargo, seguía siendo una ciudad de tinieblas, embrujada por el recuerdo en cada esquina y en cada rincón. Se sorprendía al recordarse a sí mismo parado en aquel mismo lugar. Secretamente, volvía allí de vez en cuando. No sabía lo que esperaba o que debía hacer. No estaba seguro de nada. Todavía alucinaba tras la llamada que había recibido hacía apenas unas horas. Una voz conocida pero casi olvidada le había hablado. -Soy yo. -¿Jaime? –había preguntado extrañado. -Necesito que vengas. –Jaime se comportaba de manera extraña. Sin embargo, su manera de hablar por teléfono no era singular. Nadie era inconsciente de que las escuchas aleatorias eran posibles en cualquier momento. -¿A dónde? -Donde empezó todo. Misma hora. –y colgó. El pitido al otro lado retumbó en su cabeza.
El enorme y lustrado reloj de la estación se suspendía bajo el inexorable paso del tiempo, mientras sus manecillas de cobre, estáticas desde hace años, marcaban las nueve. La hora fatal. Aitor, con una inexplicable expresión de felicidad, observó el enorme dorado que se escondía tras el Naranco, el que antes fuera un pequeño pico repleto de bosques y del que solo quedaba ahora una simple sombra ahogada por la ceniza asfixiante. Tan asfixiante que ya nadie se atrevía a poner el pie en aquel desierto. Su actitud no armonizaba entre la gente que pasaba a su lado, personajes sin rostro en una sociedad de extraños, que parecía ajena a la realidad. Sólo los escáneres retinales, situados en lugares estratégicos, los conseguían despertar de su letargo como si fueran simples marionetas en manos de un titiritero imperceptible. Súbitamente, el tren apareció de entre las sombras y el sonido chirriante de los frenos desagradó profundamente a Aitor. Se quedó paralizado, recordó esa misma situación, ese mismo momento, pero de una forma diferente. Lo había leído. Todo coincidía, el sonido de los frenos, la oscuridad, los potentes focos. Todo. No apreció a la gente que abandonaba el tren a la carrera, chupatintas grapados a sus maletines, madres absorbidas por sus hijos y estudiantes de tez apagada y mirada brumosa. Tampoco apreció al viajero de mirada perdida que se bajaba del tren y observaba a su alrededor distraído. Y entonces lo comprendió, nunca volvería a ver al amigo que conocía. Nunca volvería a ver a Jaime. -Sigues teniendo la misma cara de susto de hace diez años. –un hombre alto y envejecido por las ojeras, el mismo viajero que había abandonado el tren, se encontraba ante él blandiendo una ligera sonrisa– ¿Tanto he cambiado que ya ni me reconoces? Aitor lo estudió con la mirada sin comprender. Entonces se fijó en los ojos. Esos ojos que por razones del destino o de la genética eran de diferente color le delataban. -¡Jaime! –gritó Aitor por fin. Se abrazaron durante un breve instante. Apenas podía reconocer a su amigo, una barba de dos semanas le crujía las facciones, más afiladas. Se habían separado como adolescentes y ahora, el tiempo les devolvía con las heridas de la vida talladas en el rostro– ¿Qué haces aquí? –le preguntó intrigado. -¿No puedo venir a ver a mis amigos? –Jaime sonreía pero en su voz se apreciaba, aún, el eco que dejan las cicatrices profundas. Además, el brillo de su mirada, perdido tiempo atrás, no se había recuperado. -¿No vienes para quedarte? -Sólo serán unos días. –dijo intentando darle importancia. Jaime agarró su vieja mochila remendada infinitas veces y caminaron hacia la salida. -Me parece increíble que no traigas más equipaje. –Aitor estaba perplejo. Jaime había vuelto con los mismos enseres con los que había huido. -El auténtico viajero tiene por única maleta su propio corazón. –insinuó Jaime blandiendo una sonrisa sombría tomada seguramente de alguna novela de García Márquez. Una vez fuera el viento les azotó violentamente en la cara. Se avecinaba tormenta. Apuraron el paso acurrucando la barbilla contra el cuello con el fin de proteger su rostro. No volvieron a hablar hasta que el sonido de la puerta retumbó a sus espaldas. -Te puedes quedar el tiempo que quieras –comentó lúgubremente mientras encendía la ligera luz de la diminuta entrada que apenas les permitía verse. -Gracias pero no será mucho. –Jaime se agachó frente a su mochila, la abrió y comenzó a removerla buscando algo. -Y entonces, ¿para que has venido? –inquirió violentamente Aitor mientras su amigo le miraba desde el suelo– Si no vienes para quedarte, ¿has venido a hacer una visita? –ironizó con una risa de angustia – Habrás cambiado mucho pero, si algo sé, es que tú no haces eso. Jaime crucificó una mirada contra el suelo y tardó varios segundos en volver a hablar. Cuando lo hizo sus palabras sonaron entrecortadas, llenas de duda y desesperanza. -Nada ha vuelto a ser igual desde lo que pasó. Estoy cansado y quería volver, aunque fuera unos días. Además… -¿Qué? -Quería saber si me habíais perdonado. Aitor se quedó mudo ante la declaración de su amigo. No pudo evitar imaginarse a Jaime vagando por el mundo siendo continuamente asaltado por los recuerdos, la nostalgia y los remordimientos. Parecía que el auténtico Jaime, el que había perdido su alma, volvía a aparecer detrás de todas aquellas medias sonrisas en las que se escondía. -Déjate de tonterías. No se puede vivir eternamente en el pasado. –lo animó Aitor sacudiéndole el hombro ligeramente. Sabía cual era la razón por la que se había enfadado y estaba seguro de que Jaime lo comprendía. Ante las desgracias era habitual buscar responsables donde no los había y hacerles daño con duras palabras con el fin de aliviar el espíritu propio. Recorrieron el angosto pasillo que dividía la casa. Aitor vivía en penumbras y el piso de reducía a una pequeña salita que hacía las veces de cocina, comedor e improvisado despacho. Dos habitaciones sin ventana, a modo de dormitorios, y un diminuto baño completaban el lugar. A pesar de todo, el mobiliario y los suelos se mantenían en un estado de pulcritud absoluta. La precariedad de la casa había provocado varias miradas de disculpa y vergüenza por parte del dueño. Sin embargo, Jaime se mantenía ausente y no disgustado por el lugar, más bien a contrario. -¿Quieres un café? –le ofreció Aitor al llegar a la sala principal. Jaime se limitó a asentir con la cabeza, pensando que seguramente esa iba a ser su única cena. Cuando volvió con un par de tazas agrietadas, tendió la de café negro a Jaime, quedándose la de café con leche para él. Jaime tomó la suya y continuó mirando una serie de grabados que estaban colgados el la pared del escritorio. Constituían, prácticamente, la única decoración del piso. -Yo he estado ahí. Jaime señalaba con la cabeza un grabado que representaba un antiguo edificio de París. -¿Has ido allí? –preguntó extrañado. -He estado viviendo en París, en una buhardilla frente al Sena, durante el último año. –explicó Jaime sin dejar de observar el encuadrado. -¿Cómo? Yo creía… Parecía recién sacado de un profundo sueño. Lo miraba con una expresión de sorpresa y susto, y la mandíbula parecía desencajada. -Pensabas que había estado viviendo como un vagabundo, ¿no? Crees que la he traicionado, ¿verdad? –Aitor se volvió y se sentó en uno de los sillones pareja– Yo me sentí así durante mucho tiempo. Y por si lo estás pensando, no, no la he dejado marchar. Jaime se giró por fin y se sentó junto a su amigo en el sofá contiguo. Se mantuvieron en silencio durante mucho tiempo. Sólo se percibía el continuo movimiento de las manecillas del reloj de pared que producían un ruido estruendoso y un eco que recorría el piso. Cuando la potente sirena del toque de queda resonó por toda la ciudad, Jaime supo que se había hecho tarde. Se levantó y recogió las tazas para llevarlas a la cocina, las fregó en un momento y al volver a la salita se encontró a Aitor con la mirada perdida en el suelo, tal y como lo había dejado. -Creo que deberíamos… -No, –lo cortó Aitor. Lo invitó a sentarse de nuevo con una mirada– quiero que me lo cuentes. Perdón por haberme puesto así. -No pasa nada. -Creo que, en el fondo, esperaba que estuvieses cumpliendo una pena por lo que pasó. Jaime cerró los ojos y se recostó contra el sillón. -Cumplo condena. Pero París me dio la oportunidad de cumplir uno de mis sueños y no podía desperdiciarla. -Lo entiendo. -Hace unos años, mientras estaba en Lyon, conocí a un tipo. Un editor. Estuvimos hablando y terminó convenciéndome de que le mostrase una copia de mis manuscritos. Días después me llamó desde París, donde tenía la sede de su editora. Estaba interesado en publicar mis relatos en un solo tomo. –Jaime hizo una breve pausa en la que sonrió levemente– Vendió trescientos noventa ejemplares. Varios miles de ejemplares por detrás del éxito del año. Al terminar, rió amargamente durante unos segundos y quedó en silencio. -Me habrás traído una copia para que la lea, ¿no? –preguntó de repente Aitor. Jaime lo miró extrañado, con sorpresa. Tras un leve suspiro, Jaime abrió su mochila y sacó un paquete envuelto en papel negro. -Los conoces casi todos, pero bueno. –dijo mientras se lo tendía. Aitor rasgó en envoltorio y observó la tapa. Dernière Opportunité, por Jaime Balmes. Dejó pasar las hojas al vuelo, aspirando ese dulce aroma de historias y cuentos perdidos en la memoria. Se fijó en la tercera página, en la que rezaba la dedicatoria en francés. Pour I -¿Todavía te acuerdas de ella? -Es la única mujer a la que he amado. -Lo sé. SkizoEl pasado sábado comenzaron las fiestas de San Mateo en Oviedo, la ciudad más bella del mundo sólo comparable a Praga. Pero sin irnos por las ramas...
Yo, desgraciadamente, estaba recluido en casa estudiando como un monje para la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad, se entiende). Estaba tan interesado que me puse a divagar y sin saber por qué me puse a meditar sobre el sentido de la vida. Ya sé que os sonará raro pero terminé acordándome de la teoría de un filósofo (que no recuerdo) sobre el caso. El pensador teorizaba sobre la posibilidad de que toda la realidad que conocemos fuese una farsa, un sueño. Vamos, Matrix.
Para ver la aútendica realidad debíamos despertar. Más o menos era así. Me quedé durante un rato pensándolo y me dí cuenta de podía tener razón porque cuantas veces habeís tenido la sensación de que algo es demasiado raro o el conocido Déjà vu que todos hemos experimentado, ¿no?
A las dos de la mañana el tema ya lo había olvidado en algún cajón de la memoria o, posiblemente, en la papelera de reciclaje. Terminé viendo una película de locos. Creo que era House on the Haunted Hill o algo así.
Y reuní conceptos. Y si los que nosotros denominamos locos, esquizofrénicos, etc... fueran simplemente aquellos que se han acercado a la auténtica realidad.
También me hizo preguntarme otras cosas a la cual más sorprenderme. Teniendo en cuenta todo lo que sabemos ahora de enfermedades mentales quien nos asegura que en estos momentos estemos padeciendo una enfermedad mental. En este preciso momento, yo podría estar viviendo una vida irreal, creada por mi mente. Seguro que esta reflexión no es nueva pero el hecho de recordarla y encontrarle una posible solución me dejó extrañado y un tanto aletargado. Así que hoy cuando he llegado de la primera jornada de exámenes no podía dejar que las ideas echaran a volar de un momento a otro.
ESTOY HASTA LOS HUEVOS DE...1.Los que señalan su muñeca cuando preguntan por la hora... Ya sé donde está mi ***** reloj, colega, ¿dónde tienes el tuyo? ¿Me señalo yo los huevos cuando pregunto donde está el water? 2. Los que se levantan del sofá para buscar el mando a distancia por todo el salón porque se niegan a acercarse a la tele y cambiar el canal manualmente. 3. Las tias que te dicen "sí, hombre, si quieres te bajo los pantalones y encima te la chupo".¡Pues claro! ¿Para qué me vas a bajar los pantalones si no me la vas a chupar? 4. Los que dicen "siempre está en el último lugar en el que miras". Pues claro. ¿Quién cojones sigue buscando algo después de encontrarlo? 5. Los que están viendo una película y dicen "¿has visto eso?".No, capullo, he pagado 5 euros para venir al cine y mirar el ***** suelo. 6. Los que preguntan "¿puedo preguntarte una cosa?". No me dejas elección, ¿no? 7. Cuando algo es "nuevo y mejorado". ¿Cómo? Si es nuevo, no ha habido nada antes. Si ha sido mejorado, ha tenido que haber algo antes. 8. Los que dicen "la vida es corta".¡Y una mierda! ¡La vida es la cosa más larga para todo el mundo! ¿Qué puedes hacer que sea más largo? 9. Los que llegan a la parada del bus y te preguntan "¿Ha pasado ya el autobús?" ¿Si el autobús hubiera pasado, estaría yo aquí de pie, *****? 10. Los que dicen cosas como "mis ojos ya no son lo que eran". ¿Y qué eran? ¿Orejas? ¿Botas de agua? 11. Cuando estás comiendo y te preguntan "¿esta bueno?". No, está repugnante, siempre como cosas que me dan asco. 12. Los que anuncian que se van al water. Gracias, pero no me hacía falta saberlo. 13. Los currantes del MacDonalds que fingen que no te entienden a menos que pongas el "Mac" antes de la comida que estás pidiendo... Tienes que decir una MacHamburguesa de Pollo, si dices Hamburguesa de Pollo se quedan en blanco... Bueno, pues, me pones una MacPajita y te la meto por tu MacCulo, ***** MacCapullo. 14. Cuando tienes un accidente y te preguntan "¿estás bien?". Sí, sí, gracias, recojo mis piernas y me largo enseguida... Última OportunidadCerró los ojos y no pudo evitar pensar en lo ocurrido hacía tanto tiempo. Recordó el dolor, mucho dolor. Defendiendo inútilmente su castillo de papel de gigantes que ni siquiera podía ver. Siempre se las había arreglado solo. -Yo resuelvo mis propios problemas. –solía decir. No necesitaba a nadie más, una familia de un solo miembro.
Irremediablemente, parecía predestinado a padecer de la soledad, como una característica innata en sí. Su soledad se hacía evidente, ya que su inhabilidad para expresar el amor le hacían esconderse temerosamente. Vivía aislado del tiempo y el espacio. Lo sabía desde niño.
Durante muchos años ni siquiera distinguía sus propias pesadillas de la realidad. No sabía si estaba despierto o sumergido en su propia y oscura realidad. De todos aquellos años de desvaríos, sólo recordaba una cosa. Quizás algo real. Quizás un simple sueño. Lo que si sabía es que si lo recordaba, había una razón.
Interminables pasillos, corría desesperado, buscando un puerta, una salida, pero parecía abandonado. Los llantos de un recién nacido surgían de repente. Herido por las lanzas eternas de las nostalgias propias y ajenas, admiró la impavidez de la telaraña en los rosales muertos, la perseverancia de la cizaña, la eterna paciencia del aire en el radiante amanecer. Y entonces veía al niño. Era un pellejo hinchado y reseco, que todas las hormigas del mundo iban arrastrando hacia sus madrigueras. Al acercarse al cadáver, veía en la desfigurada cara del pequeño sus propios rasgos.
Comprendía que siempre estaría solo. Comprendía que sus espejismos y él mismo serían arrastrados por el viento y desterrados de la memoria. Comprendía que todo lo que había visto era irrepetible desde siempre y para siempre, porque los condenados a padecer una vida de soledad no tenían una Última Oportunidad. Cosas que da mal rollo encontrarseAndando por la calle uno se puede encontrar toda clase de cosas, algunas agradables como puede ser cruzarte con una bella modelo que se te quede mirando a los ojos fijamente y se funda contigo en un beso interminable o encontrarte un billete de 50 euros. De momento no me ha pasado ninguna de las anteriores. De momento.
Y luego te puedes encontrar cosas desagradables, bueno, a decir verdad la mayoría de las cosas que uno se encuentran por la calle son desagradables, basura, vómitos, taxis, parejitas dándose el lote, supemercados DIA%, etc. Pero es que hay una categoría más, existen cosas que sin ser en si mismas desagradables dan mal rollo cuando te las encuentras tiradas, mejor dicho, me dan mal rollo a mi cuando me imagino las circunstancias en que han llegado hasta ahí. Por ejemplo, encontrarme un guante tirado, normalmente de lana. Siempre me imagino a una señorita (con boina francesa, por cierto) con una maleta corriendo para no perder el autobús y de pronto ¡zás!, guante al suelo. ¿Se habrá dado cuenta o no?, ¿lo habrá visto por la ventanilla mientras el autobús se alejaba?, ¿de qué vale un guante tirado?. Otra cosa que me da mal rollo son los paraguas rotos, vas andando y lo ves ahí tirado o metido en una papelera con toda la tela rota y las varillas dobladas. Lo que me imagino en estos casos es a una señora luchando contra el viento mientras se le va dando la vuelta el paraguas una y otra vez hasta que lo termina dejando abandonado. También están los juguetes de los niños, encontrarse un cochecito o un rastrillo de plástico. Veo al niño que va en el carrito jugando a su bola cuando se le cae el juguete, los padre no se dan cuenta y lo pierde para siempre (cual osito Bobo de Burns). Y finalmente la foto de carnet, seguro que alguna vez has visto una tirada por ahí. A mi es de las cosas que más mal rollo me da porque, joder, le estás viendo la cara a la persona que probablemente la haya perdido. El tío igual iba a hacerse el DNI y tras chuparse 3 horas de cola meterá su mano en el bolsillo de la chaqueta para comprobar que ha perdido una de las fotos (o las dos) y que mañana tendrá que volver a esa cola infernal. Y también me da mal rollo pensar que igual la foto era de la ex-pareja de alguien, que han roto y ha tirado la foto, o era la última foto que conservaba de su gran amor y la ha perdido, aunque, lo que más mal rollo me da es pensar que docenas de personas pasarán por encima de esa foto, unos la pisarán otros la mirarán y otros pensarán en cosas absurdas como hago yo. Fix you (Arreglarte)When you try your best, but you don´t succeed When you get what you want, but not what you need When you feel so tired, but you can´t sleep Stuck in reverse When the tears come streaming down your face When you lose something you can´t replace When you love someone, but it goes to waste Could it be worse? Lights will guide you home And ignite your bones And I will try to fix you High up above or down below When you too in love to let it go If you never try you´ll never know Just watch and learn Lights will guide you home And ignite your bones And I will try to fix you Un día eternoPara fraseando a Gabriel G.M.
"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureniano Buendía recordaría este día"
Yo no me llamo Aureliano, sino Javier (Xabel para los de la llingua), y no está dentro de mis planes morir fusilado, pero dentro de muchos años recordaré este día como uno que no quisiera repetir. Son las 23:40 cuando comienzo este escrito. Es posible que cuando la acabe ya pasen de las 00:00 y comience el ansiado nuevo día.
-¿Por donde empezar? -me pregunto. La respuesta es simple, por el principio. Como algunos saben, soy idiota. Me he pasado todo el curso tocándome los santos cojones y sin hacer nada (prácticamente) y ahora me toca pringar y estudiar todo el verano. No me quejo, estoy acostumbrado. Bueno, antes de irme por las ramas, seguiré.
Me despierto a las 10:45.
-¡Oh, Dios! -grito al ver el reloj. Mi segundo acto es lanzar el despertador en un acto de odio. Me levanto violentamente sin darme cuenta de que vivo bajo un techo inclinado. Me abro la cabeza. No literalmente claro. Me ducho en 5 minutos y me piro para a toda velocidad. Entraba a las 11. Llego tarde, comprensiblemente, y la profesora de Filosofía me echa la bronca. Ignoro durante un rato sus majaderías, ya me tiene manía, asi que por un poco más...
Me pongo a estudiar filosofía, una tontería sobre los sofistas que no va a servir de nada en la vida. La verdad es que pienso eso de la mayoría de las cosas que tengo que aprenderme. Ejemplo: la obra poética de Lorca. No me la voy a leer, ¡coño!.
Después de aguantar a la paisana durante un rato me voy. Satisfecho del trabajo realizado (ironía claramente).
-Me voy a saltar una parte en la escucho "Hallelujah" de Jeff Buckley y "Let it be" de The Beatles, estoy en casa atormentandome y me pudro en general. También me ocupo de mi sobrina, pero eso es otra historia.-
Veo de lejos a los ejes centrales de esta historia mal narrada. En concreto, 2. Una de ellas, alta y ojos azules, la otra, enana y fea como un demonio. Rodeadas de su séquito babeante particular. Solo unas putas como ellas tendrían uno propio. Observo que me miran y me señalan descaradamente. Tb observo como tres individuos de su "sequito" se me acercan.
-¿Tu eres Javier, no? -pregunta el portavoz, un enano. Se posicionan en triángulo delante mío. Son niños de 14-15 años. Gallitos.
-¿Y a ti que te importa? -le suelto yo. No me gusta que unos críos vengan en plena en plena calle a chulearme sin que les haya hecho nada.
-Te vas a enterar tío. A nuestras amigas no les gustas. -me dice de nuevo el portavoz. Voy a suponer que los otros dos no tienen lengua. Me doy cuenta de que se consideran los matones de su colegio. Dado el hecho de que les saco una cabeza pierde un poco su gran intimidación.
-¿Y? -ya veís que intento dialogar. No me considero un tío violento. Nunca me he pegado con nadie, pero esos críos me estaban sacando de mis casillas.
-Pues que te vamos a dar. -me dice el portavoz, como no. Noto como los dos guardaespaldas se restallan los nudillos, supongo que les sirve para robar el bocadillo a los pequeños, pero yo, la verdad, lo tengo muy visto.
La verdad es que estoy harto. La gente que pasa a nuestro alrededor se queda mirando la escena. 3 críos intentando pelearse con un casi-adulto.
Vosotros lo habeís querido. Me pongo a su altura. Antes de que el enano (portavoz, me refiero) pueda reaccionar le pego un cabezazo en la cara y se cae al suelo. Sus amigos se quedan desconcertados.
-Y ahora, ¿que hacemos? -supongo que piensan. Antes de que los gorilas activen la neurona aparecen las putillas en persona. Esto se pone interesante.
-Tu estás loco o, ¿que? -me pregunta la de ojos azules. Parece ser que es su novio. Le miro. Le sangra bastante la nariz pero está consciente. Que le jodan.
Opto por ignorarla, me giro y me voy para mi casa limpiandome la sangre de la frente. Me duele la cabeza. El enano tenía una cabeza bastante dura.
Cuando llego al portal me doy cuenta de que estoy temblando. Supongo que es por lo que acabo de hacer.
-¡Que nenaza eres a veces! -pienso. Es ciomprensible mi aturdimiento, me he dado un golpe en la cabeza y es la primera vez que me pego con alguien. Es una experiencia totalmente nueva.
-Hola, hijo. ¿Qué tal el día? -me pregunta mi madre al volver a casa.
-Si yo te contara... -pienso.
Son las 0:30 de la mañana. He tardado 50 minutos en escribir esto. O soy muy lento o me ha quedado muy largo. Decidid sabiamente, humildes lectores.
Para terminar esta verborrea totalmente inutil, que en el fondo se que a nadie le importa, solo decir que la historia es totalmente real. Supongo que me metere en líos por pegar a ese crío y más por dejarle en ridículo en esta entrada pero me da igual.
¡QUE SE JODA! RecuerdosHoy, en un intento de redención, he estado revisando mi ordenador. Me he dado cuenta de la cantidad de cosas, que podría denominar basura, que tenía almacenadas. El martes 23 de Diciembre (parece que fue ayer, os lo aseguro) cambié el ordenador, el antiguo, tras siete años de ardua tarea no daba para más.
Observé la cantidad de archivos que tenía almacenados en mi carpeta personal. Cantidad de fotos, escritos, conversaciones, trabajos... Me quedé apabullado, todo el tiempo perdido en proyectos inconclusos, escritos que nunca verán la luz, poemas y canciones propias, información inútil, fotos de gente que ya no significan nada para mí, fotos de gente que con el paso del tiempo han pasado a ser todo para mí, música que no he escuchado en años o que, incluso, nunca he escuchado. Recuerdos. Mb y Mb de auténtica y patética basura.
Me recordo a una casa antigua, decorada bellamente, pero, que por el paso del tiempo, ha quedado destruida y carcomida. Pero, me di cuenta de que no había nada bello en todo lo almacenado, solo la recolección y la pérdida de tiempo de una mente enferma, como suelo decir.
Todo el tiempo que podría haber utilizado sabiamente, todo el tiempo que podría haber utilizado en pasar tiempo con los míos, todo el tiempo perdido.
Es interesante la forma de actuar del hombre moderno. Queremos el mejor coche, el último modelo de móvil, la ropa más a la moda, etc. Ya sabeís. No nos damos cuenta de que precisamente, las cosas que queremos y necesitamos no están en esas vanalidades. Están ante nuestros ojos, a nuestro lado. Son nuestra familia, nuestros amigos y toda esa gente, que sin su compañía estaríamos perdidos en este mundo caótico.
Bueno, parece que al final me he ido un poco por las ramas filosóficas. Sólo me hago eco de lo que, supongo, todos hemos pensado alguna vez. Por ello os insto a que, por encima de todo, valoremos lo que tenemos y lo que, en realidad, queremos.
En fin aprovecha tu tiempo, aprende tus errores y, por encima de todo, intenta ser feliz. No nos engañemos...Hace algunos días uno de mis psicópatas favoritos, Adbar, escribió una especie de postulado sobre lo que es un friki y lo que no (un montón de gilichorradas lacrimógenas sobre lo bonito que es ser friki).
Estaba pensando en como exponer mi opinión al respecto, cuando me di cuenta de que otro perro ya había demostrado empíricamente lo que yo quería mostrar. Pinchar AQUÍ y veréis a que me refiero. ¿Ya lo habéis visto?, pues bien, esos también son frikis, frikis que han llegado al nivel de freaks, pero frikis al fin y al cabo. No podemos negar nuestro lado oscuro, siendo frikis podemos caer fácilmente en el freakismo o en el gafapastismo, y tenemos que ser conscientes de ello, si negamos este hecho estaremos un paso más cerca de caer en alguna de esas dos terribles plagas. Y no nos engañemos, no somos los únicos que padecemos estos males, cualquier otro aficionado a otras formas de ocio, por ejemplo los deportes, también sufren el freakismo o el gafapastismo. Un gran ejemplo es el futbol, está el simple aficionado que solo habla de futbol de vez en cuando y queda con sus amigos para ver partidos importantes. Pero también está el freak, el tío que tiene su casa llena de trastos inútiles sobre su equipo, que hace socio de su club a su hijo en cuanto nace, y le pone una bufanda de su equipo nada más asomar la cabeza por entre los muslos de su madre. Este especimen llorará a moco tendido si se marcha su delantero favorito, para después pasar a odiarlo a muerte si juega para el equipo contrario. Y por último, por supuesto, también está el gafapasta, tertulianos que son capaces de debatir durante horas o escribir cientos de páginas sobre el grado de inclinación de la pierna derecha de Ronaldiño al marcar un gol (ahí está Mr Valdano), estos individuos alegan alegremente cuestiones filosóficas, espirituales o científicas para justificar sus opiniones sobre ese complejo juego en el que un montón de tíos en pantalones cortos corren detrás de un balón. La única diferencia es que a nosotros nos denominan frikis por que nos gusta la mal llamada (a veces) subcultura: ciertos géneros de cine y literatura, cómics, rol..., pero en cualquier otro tipo de aficción también se puede caer en el freakismo o en el gapastismo... andar con cuidado, cualquier día podéis miraros al espejo y ver esto: Soy un FRIKI![]() Acabo de darme cuenta. Mis amigos y mi familia me lo advirtieron pero yo lo negaba e intentaba no tomármelo en serio. Gracias a Wikipedia, la enciclopedia libre, lo he visto claro. Pero lo que es peor es que estoy en uno de los niveles más altos. Soy un Gosu (friki en superlativo), soy capaz de sacrificar mi salud y mis relaciones sociales por acabarme un videojuego (por poner un ejemplo). Pero antes de que me de un ataque a la patata caliente (Gracias por todo Gran Prix) empezaré por colgar la definición de "friki":
Friki, frik o freaki (del inglés freak, que significa raro, extravagante, estrafalario, fanático), es un término usado en el habla hispana, para referirse a la persona interesada u obsesionada con un tema, afición, o hobby en concreto. El interés que presenta el friki, puede llegar en varios casos a que sea denominado de extravagante, o el integrar parte de una comunidad específica. Hay distintos niveles de "frikismo", siendo el más extremo el llevar su afición o interés, hasta el punto de convertirlo en una forma de vida. En niveles aún más extremos, el aficionado obsesivo/compulsivo deja de ser friki y evoluciona a gosu o geek. Normalmente se ha relacionado al friki, con la informática, los cómics, el anime, las películas y series de ciencia ficción y fantasía, pero el término puede extenderse a cualquier interés o gusto específico o desmesurado. Al friki normalmente se le asocia un carácter introvertido o difícil de relacionarse con personas ajenas a su afición, interés, o a su indumentaria no convencional que pueda usar; aunque estas características se basan en prejuicios sociales. Abarcando actualmente el término a otros caracteres y grupos. No hay que confundir a los denominados frikis con los notas (personas que sólo quieren llamar la atención y para ello hacen cosas o acciones extrañas).
Podría contar la historia de término pero no tengo ni tiempo ni espacio (ni ganas) pero voy a poner ejemplos de tipos de frikis con los que yo me indentifico:
Lo más raro de todo es que estoy enganchado a muchos libros, juegos de rol, a los pc´s... Estoy fatal!
Encima de todo me dice mi novia (Por cierto, un beso guapa) "Eres igual que Seth Coen (El Pseudo-Friki de O.C.), un neurótico comiquero". ¡Oh, Dios! ¡¿Que está pasando?! Luego abro el armario y empiezo a sacar ropa. Vaqueros estrechos, polos, una camiseta de Hulk (AHHHH). Soy Seth Coen. Tendré que admitir mi nueva condición. Todavía me queda un consuelo. ¡Con gafas y greñas soy HARRY POTTER (Que no petas, bueno eso igual, bueno no)!
La Canción del Verano (Y demás tonterias)Un poco de anticipación " musical " nunca viene mal. Y cuando veaís que al hablar de música me refiero a las estrellas de las 40 principales, entenderáis por qué he puesto unas comillas. Estamos en 1 de Mayo, el día del jodido trabajador (digo jodido por lo que jode currar, no como un insulto), una noche extremadamente despejada y fría en Oviedo (para los que no lo sepan es una ciudad) y quizás por eso me he puesto a imaginarme cómo será el refrán pegadizo ( ¿pegajoso? ¿empalogoso? ) del verano que viene. Según la opinión de las chavalas a punto de entrar en la edad de merecer ( ¿merecer qué? ) la gran estrella musical masculina del momento, el Che Guevara del Top Manta es Dani Martin, el cantante del Canto del Loco. ( Sobran mis propios comentarios ). De Dani Martín sabemos poco a no ser que sepamos demasiado. Conocemos de sobra esa anécdota que le provocó un traumatismo existencial, el famoso episodio de las zapatillas que dio lugar a la canción homónima. No es que el falso rebelde de la ceja medio depilada se haya convertido en estándar publicitario de Nike o de Adidas ( por eso están los futbolistas y otros deportistas deslumbrados por la pasta ) sino que unos porteros muy que muy malos no le dejaron entran en una disco porque llevaba zapatillas. Eso ( por más que fuera una anécdota auténtica ) hubo de pasar hace mucho ya que hoy día los locales que pretenden ser de moda se lo rifarán al Dani. Cosas del anonimato, cosas de la fama. Hubo suerte y nuestro rebelde de pacotilla pudo superar el trauma componiendo el famoso tema que nos destrozó los tímpanos durante el verano pasado y que habrá sido toda una experiencia mística, todo un acto catártico para su "creador" ... Ahora me temo que tengamos que esperanos lo peor para el verano que viene. Hipótesis : Dani Martín va ahora por la calle, rodeado de una nube de chicas prepúberes, cuando un tipo se desliza entre las niñas histéricas y da un tremendo bofetón al cantante seudo loco ... sencillamente porque no le puede ni ver, porque ha hecho una sobredosis de sus zapatillas ... Cosas de la fama : acordados de lo que le pasó a Lennon. Lo que imagino es mucho más suave ... Total que el Dani está muy mosqueado y que su primer reflejo es devolver el bofetón ( para no quedar en ridículo ante las chicas ) pero tampoco se atreve ya que el otro es un malote de verdad. Su segundo reflejo es dejarse consolar por una fan benévola. Y su reacción más definitiva es ( infelizmente ) la composición del tema : " Bofetada " en el que nuestro mega cantante cabreado nos cuente hasta la saciedad todo lo que acabo de inventarme. Sí, querid@s, puede que el verano del año que acaba de empezar sea plagado de Bofetadas ... una maldición bíblica, una tortura tan inhumana que prefiero quedarme con todos los Alejandro Sanz y todas las Shakiras que hagan falta. Me quedo también con unas zappatillas a las que he doblado la " P " ( hablo castellano, sí gracias ) como lo hicieron los chicos del grupo El Bicho en un tema de su último disco. MensajeAbro esta entrada para decirle al tal Angel que me ha dejado el comentario en la primera entrada que si no le gusta el espacio que lo diga pero sin insultar. Si es tan hombre como para poner eso que me lo diga a la cara. Además si tanto dice de espacio me gustaría ver el suyo. Viendo su capacidad ortográfica (valla?????) no me estrañaría que no le diese la cabeza para ello. |
|
|