| Javier's profileEl Ático del AlmaPhotosBlogLists | Help |
NosotrosA las 8 de la mañana, y en el corto trayecto de mi casa a clase, se ven las cosas con total claridad. Surgen del más recóndito lugar del cerebro los más retorcidos e impactantes pensamientos e ideas. Veo pasar a mi alrededor gente totalmente absorbida, escuchando música a todo volumen, sin preocuparse por otra que no sea el poner un pie delante del otro, camino de sus trabajos y sus clases. Nadie parece percatarse de la presencia de los demás, parece raro al que mira a su alrededor y a los seres que le rodean. Nos molesta sentirnos observados aunque sea un mínimo momento. Nos sentimos seguros tras una brillante pantalla que nos ofrece protección, nos permite fantasear respecto a lo que hay al otro lado; aunque nos mientan, son dulces mentiras. Somos una sociedad informatizada, en la que cualquiera puede obtener cualquier tipo de dato. Todos podemos ser independientes. Entonces me doy cuenta de que el heavy metal retumba en mis oídos, miro al suelo abstraído, solo preocupado con lo tropezar con las baldosas rajadas. No me preocupa si encuentro a alguien especial entre toda esa maraña de personas con las que tropiezo. Me he convertido en uno de ellos. [Dos lágrimas, perfumadas de ginebra, le resbalaron por las mejillas. Pero ya todo estaba arreglado, todo alcanzaba la perfección, la lucha había terminado. Se había vencido a sí mismo definitivamente. Amaba al Gran Hermano.] RESAKAViernes 9 de Febrero, cena de clase de Administración de Sistemas Informáticos de Seresco. Si tuviera que definir la cena con una sola palabra sería…¡¡BRUTAL!! Intentaré resumir los hechos por orden cronológico hasta el momento en el que no los recuerdo. 21 horas. Quedamos en la esquina cercana a Seresco para subir todos juntos. Estamos 6, Hugo, Dayvo, Enekus, Pelayo, Guillermo y yo. La subida se hace corta, de risas y descubriendo las movidas de los repetidores (Ekix y los incidentes con Tontuman). Llegada, primera cerveza a cuenta de la casa y recibiendo miradas ansiosas del borrachín. El gordo de la esquina en proceso de infarto y con la nariz a punto de explotar, el borracho discutiendo con el camarero por un poco más de vino y llegada de los más tardíos. El primer piti y entramos a cenar. A última hora se nos unen Antonio y su novia, muy maja por cierto. En la cena me seguí pasando indecentemente con el alcohol; más birra, sangría y albariño a dolor. La cena se divide en tres momentos clave: discusiones con Antonio sobre si en PowerMetal apesta o no (mi opinión es que mola); videojuegos, ¿que informáticos seríamos si no fuéramos frikis? y demás anécdotas de mi compadre Dayvo en el antro de perversión (Colegio Dominicas). Dan las 2 de la madrugada y todavía seguimos allí. Se despiden las primeras bajas; Keny, Antonio y su novia nos abandonan. Lo que hicieran no es asunto nuestro… Ponemos rumbo a la Mon porque tal como dijo Iñigo, “ir ahora a Kalimoxo va a ser un poco cerdo”. Primera parada, El escondite, diferentes chupitos para brindar y pedir que ninguno repita xD Los nombres e ingredientes de las bebidas es algo que he olvidado (Tranquilo Barbitas, el finde los pasamos y nos pedimos unos cuantos) pero debían ser fuertes porque hicieron sentarse a Dayvo. Segunda parada, TKC, a por golpes de tequila. Magistralmente preparados por Lucho que hicieron que arrancasen los primeros amagos de baile típicamente tíos, saltar, cantar y lanzar el puño al aire. Primario, vamos. Este momento es crucial porque es cuando nos empezamos a separar. Iñigo se queda un rato en el TKC mientras el resto tiramos hasta El Corral de la Pacheca (Clave: baile de Los Nikis con el brazo en plan Nazi) y Lucho desparece, sospechamos que a 3BK xD 20 minutos después aparece Iñigo con una bolinga brutal. Todos coincidimos en que esta afectado. La última parada es El Café Viena, en donde aprovecho para vaciar la petaca y gastarme 1,80€ en una copa! xD Estos locos deciden jugar unos dardos pero yo no estaba en condiciones ni de ver la diana. Iñigo dice que viene ahora y se marcha. 30 minutos no tenemos noticia de el. Pelayo y yo salimos a buscarlo y ni rastro. Algunos deciden retirar ya y nos abandonan. Quedamos 4 e Iñigo sin aparecer. Le llamamos y nos dice que esta donde el Alfonso, el sabrá por que. Damos un rodeo y pasamos por allí y ni pista. Decidimos separarnos y volver a casa. Aviso a mis padres de que he llegado, me responden entre ronquido y gruñido y me tiro en la cama sin preocuparme en desvestirme. La cabeza (y la cama entera, la verdad) me da vueltas. Me acerco hasta el váter y vómito varias veces. Mas calmado vuelvo a la cama y me despierto horas mas tarde, vuelvo a vomitar (esta vez solo dos veces) y ya me encuentro mejor. Sólo me duele el estómago y el cerebro me da botes pero me da igual.
Tengo una resaca cojonuda.
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